Todas las fiestas sin mañana[1]

Fundación Texo
3 min readJun 2, 2021

La Odisea (fotográfica) de Nan Goldin

Nan Goldin (1953) llega a Nueva York a finales de los años setenta, justo en el momento en que los ideales de la generación anterior, la del “verano del amor”, se habían esfumado inexorablemente.

Le tocó vivir un tiempo diferente. Fueron sin duda años bisagra, que funcionaron no sólo como epílogo de aquella época, sino también como prólogo al “nuevo orden mundial”: el de los años Reagan, la caída del Muro, la epidemia del sida y todo lo que vendría a partir de los años noventa. Podríamos decir, de alguna manera, que llegó para vivir -y contar- la agonía de una larga fiesta.

Nan Goldin, The Ballad of Sexual Dependency, 1979–95. Artist Credit ©Nan Goldin

“Entre 1980 y 1985, trabajé en Times Square, en un bar muy duro, cuando Times Square aún era Times Square, ahora es Disneylandia. Lo compraron todo y cambió por completo.

El bar era un lugar muy duro. Y yo me decía: ‘La vida real es esto”. Me confiesa en una entrevista, hace algunos años en su casa de Brooklyn (NY).

Munida de una cámara fotográfica, registra su generación — sus amores, desamores, sus excesos, sus tragedias- con el realismo crudo, anfetaminado del flash. “Era una época de locura, había muchas drogas, se usaban también socialmente, y alrededor de las drogas se movían muchas cosas. En mi club había una combinación de gays, heteros y gente de todas las orientaciones sexuales, pero ese mundo también estaba vinculado por la música y por un cierto tipo de estética”, agrega.

Nan Goldin, The Ballad of Sexual Dependency, 1979–95. Artist Credit ©Nan Goldin

Pero esto no es todo. A diferencia de otras grandes fotógrafas neoyorkinas de generaciones anteriores, como Lisette Model (1901–1983) o Diane Arbus (1923–1971), Nan Goldin fotografía su entorno más cercano sin la distancia de sus antecesoras. Su fotografía no solo es dura, cruel, directa, también es inmediata…y a todo color. Ya no le interesa el blanco y negro, lo juzga quizás demasiado sobrio y burgués para documentar la escena del underground, y con ello — junto a otros fotógrafos como Saul Leiter, Joel Meyerowitz o William Eggleston- rompe el mito de que la street photography tiene que ser idealmente en blanco y negro, cambiando para siempre el relato y el canon de la fotografía occidental.

Fredi Casco, mayo de 2021

[1] El título hace referencia a la canción de The Velvet Underground “All tomorrow ‘s parties” (Todas las fiestas del mañana) que forma parte de la banda sonora de la instalación.

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